Según Human Rights Watch, el tráfico de drogas es la segunda causa de encarcelamiento de mujeres en Japón, después del robo. Los extranjeros condenados por delitos relacionados con drogas suelen ser deportados tras cumplir su sentencia.
Se destaca la rigurosidad del sistema legal japonés en materia de drogas, con sustancias permitidas en otros países que son ilegales en Japón. Las reclusas extranjeras enfrentan un proceso largo y difícil, y al ser deportadas, muchas superarán los 50 años.