El equipo de "Modo Selfie" se adentra en la escena gastronómica de Málaga, describiéndola como una "guía foodie". Visitan el bar más antiguo de la ciudad para probar el vino típico de Málaga, descrito como un licor dulce, y otros manjares como el pajarete y un bocadero.
La experiencia culinaria se presenta como un elemento esencial para descubrir la auténtica energía de la ciudad, invitando a los espectadores a explorar los sabores locales.