Decenas de personas damnificadas por las lluvias en las parroquias Altagracia y San José de Venezuela han buscado refugio en carpas improvisadas, muchas de ellas precarias y cubiertas con plásticos negros. La situación es crítica, ya que muchas familias han pasado días sin desayunar y necesitan urgentemente pañales y comida.
Los afectados denuncian que no han recibido atención gubernamental y que sus casas se encuentran inhabitables. Aunque han recibido alguna ayuda, esta no siempre llega a tiempo, y reclaman una respuesta oficial sobre su futuro reubicación. La incertidumbre es el denominador común en el centro de acopio, donde voluntarios gestionan la asistencia para unas 200 personas, incluyendo al menos 80 niños.
La situación es particularmente grave en La Guaira, una de las ciudades más golpeadas por los recientes desastres naturales en Venezuela. El temor a que sus viviendas colapsen impide a muchos damnificados regresar a sus hogares, sumado a la falta de servicios básicos como agua y alimentos.