Se critica duramente a funcionarios que, según el argumentador, insultan al español y a la Argentina al hablar en inglés en lugar de su idioma natal. Se enfatiza que el protocolo universal dicta hablar en el idioma del país que se representa, citando ejemplos como el Rey de España, Trump y Carlos III.
Se recuerda un episodio de 1982 donde Costa Méndez habló en inglés con Reagan, lamentando que la lección sobre soberanía e identidad nacional no se haya aprendido. Se cuestiona la actitud de la "derecha" por no comprender esta premisa fundamental.