Rodri Agut explica el conflicto con Mauricio Lambiri, aclarando que si bien el taller se brindó a Lambiri, él necesita hacer más motores para mantenerse. Sostiene que el problema fue humano y que Lambiri no entendió su necesidad de trabajar con otros clientes, como el equipo de Julián Santero.
Agut menciona que nunca hubo un acuerdo de exclusividad y que la decisión de Lambiri de distanciarse le sorprendió, ya que no pensó que sería para tanto. A pesar de la situación, Agut confía en la competitividad de los motores que prepara.