Se presentan los resultados de una prueba de impacto entre una Chevrolet Blazer de 1996 y una Blazer nueva. A pesar de que el modelo antiguo cuenta con un chasis, mientras que el nuevo es de carrocería autoportante (considerada menos rígida), las consecuencias del choque son drásticamente diferentes.
En el modelo de 1996, el techo se deforma significativamente, el parante cede y el conductor simulado choca contra el panel y el volante. La prueba cenital muestra cómo el techo del modelo antiguo colapsa, mientras que el del modelo nuevo permanece intacto, permitiendo incluso abrir las puertas tras el impacto, lo que es crucial para el rescate de los ocupantes.
Estas pruebas reafirman que los autos más nuevos son considerablemente más seguros que los modelos de décadas anteriores, gracias a los avances en ingeniería y diseño de seguridad.