Argelia mantiene una posición neutral en el contexto internacional, diferenciándose de otras naciones donde las Fuerzas Armadas definen quién ostenta el poder. El ejército argelino busca preservar un equilibrio interno y externo para evitar el colapso, similar a lo ocurrido en Libia.
El país es un actor estratégico en el Mediterráneo y un proveedor clave de gas, lo que le otorga estabilidad al régimen actual. Si los precios del gas se mantienen estables y permiten inversión social, el régimen podría perdurar. Sin embargo, los cambios drásticos son poco probables debido a la solidez del régimen.