Se detalla el funcionamiento de la planta potabilizadora de agua enviada por el ejército argentino a Venezuela tras el terremoto.
La planta procesa agua de ríos, arroyos o pozos, realizando controles de pH y turbiedad. Mediante filtros ciclónicos y multimedia con carbón activado, se eliminan partículas, olor, color y sabor. Posteriormente, el agua pasa por filtros de 5 y 10 micrones y membranas de ósmosis inversa.
Finalmente, una lámpara UV elimina virus y bacterias. La planta produce 1200 litros por hora de agua microfiltrada y 600 litros de agua producto por ósmosis inversa, envasada en sachets a razón de 1500 a 2000 por hora.
Se realizan controles físicos, químicos y microbiológicos para garantizar la calidad del agua, fundamental para prevenir epidemias en la zona de desastre.