Adriana Constantini, junto a su socia Isabel Resta, tomó la decisión de lanzar su marca de moda, buscando la libertad y el control sobre su carrera. Constantini describe esta elección como una de las mejores de su vida, ya que le permitió dedicarse plenamente a su pasión sin depender de terceros.
La independencia que le brindó la marca le permitió gestionar su propio tiempo y decisiones, desde la creación hasta la comercialización de sus diseños. Esta autonomía fue fundamental para su desarrollo profesional y personal en la industria de la moda.