Se continúa la cobertura del conflicto en Atlanta, donde se discute la prédica de grupos evangélicos que consideran la homosexualidad como un pecado. Los periodistas expresan vergüenza e incredulidad ante estos mensajes.
Se reflexiona sobre cómo Estados Unidos, considerado un país de libertad, resulta ser el más conservador en ciertos aspectos. Se contrasta el mensaje de odio de algunos grupos con el concepto de amor de Jesús, atribuyendo los discursos de odio al "diablo".