La búsqueda de desaparecidos en Venezuela tras el terremoto se torna cada vez más desesperante. Familiares como Petra Tobar y María Rodríguez narran la angustia de no poder recuperar los cuerpos de sus seres queridos, atrapados bajo los escombros de edificios derrumbados.
La falta de maquinaria pesada y la organización son los principales obstáculos para las tareas de rescate. Las familias llevan días acampando en los lugares de los derrumbes, esperando una ayuda que les permita recuperar los restos de sus familiares. Se menciona la dificultad de acceso y la magnitud de la catástrofe.
Se relata la última comunicación de María con su hija Valeria antes del colapso, lo que aumenta la angustia. La esperanza se centra en la llegada de maquinaria y más apoyo para poder continuar con las labores de rescate.