El doble terremoto en Venezuela ha dejado una profunda crisis humanitaria, con miles de muertos y desaparecidos. La situación se agrava por la preexistente pobreza multidimensional en el país, donde el 55% de la población ya carecía de acceso a servicios básicos.
Entre las víctimas se encuentra Lucas Gámez, un niño de 9 años nacido en Argentina, quien se encontraba de visita en Venezuela junto a sus padres. Lucas falleció tras el colapso del edificio donde se alojaba con sus tíos, a pesar de los intensos esfuerzos de búsqueda por parte de los rescatistas.
La falta de un Estado que organice la asistencia a los damnificados y las dificultades para la llegada de ayuda humanitaria complican aún más la situación. Las cifras oficiales reportan miles de muertos y desaparecidos, y miles de personas sin hogar, quienes revuelven escombros en busca de sustento.