El Servicio Federal de Seguridad de Rusia frustró un ataque a gran escala con 13 drones FPV, equipados con inteligencia artificial, que tenían como objetivo un aeródromo militar en la región de Rosa. Según la agencia, Ucrania planeaba utilizar estos drones para atacar la infraestructura, matar personal y destruir aeronaves.
Cada dron contenía explosivos equivalentes a más de un kilogramo de TNT. Tras la detección e inutilización de los drones, se interrumpió el contacto con los operadores ucranianos. La investigación para esclarecer los detalles de la planificación del ataque continúa en curso.