La senadora paraguaya Celeste Amarilla realizó un ataque racista contra Kylian Mbappé, insinuando que en lugar de leche materna chupaba cocos y que lo más instruido que escuchó eran chimpancés. Este comentario generó un fuerte cruce diplomático y deportivo.
Mbappé respondió calificándola de "mujer despreciable e indigna de su cargo", defendiendo el honor de Paraguay y la pasión demostrada en la competición. Se condena la agresión verbal y se cuestiona la actitud de la senadora.