Largas filas se observan en las estaciones de servicio de la marca Rosneft en Rusia, en medio de una crisis de combustible causada por ataques contra refinerías. La escasez afecta a más de la mitad de las regiones rusas.
El gobierno impuso una prohibición total a las exportaciones de combustible y autorizó la circulación de gasolina Euro 3. Según Rostat, la gasolina subió un 2,11% y el diésel un 3,35% entre el 30 de junio y el 6 de julio.