Las fuerzas de seguridad de Rusia detuvieron a un sospechoso vinculado a un complot ucraniano para asesinar a un alto cargo militar en Moscú mediante el uso de drones con explosivos.
El detenido, reclutado por Ucrania en febrero de 2026, recibió entrenamiento en tiro y explosivos. Viajó a Rusia con el objetivo de llevar a cabo un ataque terrorista, alquilando un piso donde instaló cámaras para vigilar la residencia del oficial. El plan consistía en utilizar un dron equipado con un artefacto explosivo de alto poder para atacar al militar cuando entrara en el vestíbulo de su edificio.