El verano en el sur de Europa ha traído consigo un intenso calor, llamas y humo, con Francia, España, Portugal y Grecia combatiendo simultáneamente incendios forestales. Estos incendios son alimentados por una ola de calor descrita por los climatólogos como la más intensa registrada en Europa para esta época, y que según expertos, sería prácticamente imposible sin el cambio climático.
Los incendios comenzaron un mes antes de lo habitual. En el noroeste de España, un fuego en la Costa Brava arrasó más de 2.200 hectáreas en un espacio natural protegido, y las autoridades detuvieron a un sospechoso por negligencia. En Portugal, las llamas consumieron 13.000 hectáreas en el norte, obligando a España e Italia a enviar refuerzos.
En Grecia, el fuego destruyó dos fábricas cerca de Salónica, y en Francia, más de 10.000 personas fueron evacuadas en los Pirineos Orientales debido a un incendio que afectó 4.600 hectáreas y obligó a cerrar un tramo del Tour de Francia. Los residentes observan impotentes cómo los aviones hidrantes combaten las llamas, mientras el fuego avanza peligrosamente cerca de las viviendas.
Francia registró más de 2.000 muertes adicionales por la ola de calor en una semana, con cifras similares en España y Bélgica. El cambio climático ya es una realidad palpable en Europa, y el verano apenas comienza.