Se aborda la religiosidad de la selección argentina, destacando que es un equipo abiertamente católico, con jugadores como Lautaro Martínez que llevan tatuada la Virgen de Luján y se persignan al marcar goles.
Se señala que, en un contexto donde se habla de diversas fobias (judeofobia, islamofobia, etc.), la hostilidad hacia el catolicismo y la persecución a cristianos (mencionada en relación a Egipto) pasan inadvertidas. Se sugiere que la abierta fe católica de la selección podría generar malestar en ciertos sectores.
Se diferencia entre la expresión de fe personal (como un jugador musulmán rezando) y la crítica a quienes denuncian o señalan situaciones específicas, como las denuncias de violencia de género contra algunos jugadores, tema que no se aborda públicamente.