Georgina Barbarossa considera que la neutralidad de Marley frente al conflicto de Florencia Peña fue antipática, dado el grado de amistad que los une. Argumenta que un amigo debería defender a otro.
Se debate si la actitud de Marley se debe a una "tibieza" o a una forma de ser diferente a la de Florencia Peña, quien es más visceral en sus defensas. Se menciona que, a pesar de su aparente torpeza, Marley ha construido un "imperio" y que su neutralidad sorprendió.