Se señalan dos situaciones políticas graves en el Mundial: la eliminación de Irán y la tarjeta roja a un jugador inglés (posteriormente aclarada por Infantino).
Se argumenta que la eliminación de Irán pudo tener motivaciones geopolíticas y que la intervención de Donald Trump en el caso de la tarjeta roja al jugador estadounidense (no inglés) demuestra la influencia política en el torneo.
A pesar de estas controversias, se considera que los arbitrajes y el VAR han funcionado "perfectos", con una calificación de 9 a 10 puntos.