El obispo García Cuerva criticó duramente al gobierno y habló de "corrupción en todos los partidos", refiriéndose a ella como "cuevas de la corrupción".
El gobierno, a través de voceros como Adorni, evitó responder directamente a las críticas de la Iglesia, calificándolas como "una homilía normal".
La diputada Lidia Lemoyne criticó a García Cuerva, calificándolo de "peronista" y su discurso de "vacío".