Durante un acto escolar por el 9 de Julio, un niño que interpretaba a un prócer se emocionó y expresó palabras espontáneas y contundentes sobre la argentinidad, interrumpiendo el desarrollo normal del acto.
La docente intentó frenarlo, pero fue imposible. El momento fue calificado como espectacular y se destacó la mezcla de emociones que genera la argentinidad, especialmente en el contexto del Mundial.