La investigación sobre la desaparición de Jessica avanza con la recopilación de información de cámaras de seguridad, aunque los datos son limitados. Se sugiere que la restricción de información podría deberse a la propia investigación en curso.
Expertos coinciden en la importancia de la difusión masiva de la imagen de Jessica a través de redes sociales y medios de comunicación para facilitar su localización. Se destaca la complejidad de la situación, especialmente considerando que Jessica podría estar atravesando un cuadro psiquiátrico y haber sido diagnosticada con trastorno límite de personalidad.
Se menciona que Jessica tenía un turno programado con un psiquiatra el 22 de julio, y que el diagnóstico de trastorno límite de personalidad implica emociones turbulentas y comportamientos erráticos. La combinación de su condición psiquiátrica y posible consumo de alcohol o sustancias podría haber desencadenado una descompensación.
Se hace hincapié en la necesidad de no limitar la información que pueda ser crucial para la búsqueda y el tratamiento de Jessica, y se plantean escenarios como la posibilidad de que haya caído en una trampa o haya sido víctima de un delito mayor, como el tráfico de personas.