El debate sobre el accionar del policía en Moreno se reaviva, con posturas encontradas sobre si se trató de legítima defensa o exceso. Algunos defienden al policía, mientras que otros critican la glorificación de la muerte y la falta de empatía.
Se discute si el delincuente, Lautaro Ezequiel Benítez, estaba armado o no, y cómo esto influye en la calificación del hecho. La falta de armas en la escena genera dudas sobre la versión del policía.
La conversación también aborda el "odio" y "resentimiento" social como factores que influyen en la percepción de estos casos, y se cuestiona la falta de políticas que aborden las raíces de la delincuencia.