Se debatió el accionar de un policía que abatió a un delincuente, argumentando que actuó en legítima defensa sin excesos. Se cuestionó por qué en la Provincia de Buenos Aires los delincuentes abatidos son mayoritariamente por policías.
Se analizó la diferencia entre un arma de réplica y un arma real, y se planteó la hipótesis de que detrás del robo podría haber alguien más que dio la orden.
El debate se centró en si el policía actuó correctamente al disparar, incluso si el peligro ya había cesado, y se comparó con casos similares donde la justicia determinó legítima defensa.