Se critica la ineficacia de la clase política y los gobiernos para resolver problemas básicos como la frecuencia de colectivos.
Se menciona que, a pesar de las promesas y la creación de leyes, no se abordan las causas reales como la falta de unidades y choferes, y el mal estado de los vehículos.
Se señala la imprevisión en la comunicación de medidas, como el aumento de frecuencia, que se difieren a días feriados o se comunican con retraso.
Se critica la actitud de los empresarios del transporte, tildados de "cagones" por no salir a dar la cara y exponer la problemática.