El interior del Citroën AMI-8 ofrece una sorprendente comodidad, especialmente en las plazas traseras, a pesar de la aparente caída del techo.
El diseño de las butacas permite que las rodillas de los ocupantes traseros casi no toquen el respaldo, y cuatro personas adultas pueden viajar cómodamente. El respaldo es bajo, pero funcional.
El vehículo venía preparado para la instalación de cinturones de seguridad, con las roscas ubicadas en los parantes, facilitando su colocación sin necesidad de perforar el chasis.