En China se inauguró un centro de aplicaciones clínicas de interfaz cerebro-computadora en el Hospital Popular de Lhasa, marcando un avance significativo en rehabilitación y tratamiento neurológico. Esta tecnología, desarrollada en la región autónoma de Xinjiang, utiliza rehabilitación no invasiva para traducir señales cerebrales en acciones, con el objetivo de restaurar funciones motoras.
A diferencia de desarrollos como los de Neuralink de Elon Musk, este sistema no es invasivo y se enfoca en ayudar a personas con discapacidades motoras causadas por accidentes cerebrovasculares, traumatismos craneoencefálicos o lesiones de médula espinal. El centro ofrece rehabilitación personalizada para mejorar la calidad de vida de los pacientes.