En China se inauguró la primera escuela de robótica, un centro de diseño enfocado en acelerar el desarrollo de máquinas con inteligencia avanzada. La institución busca entrenar robots para que aprendan a percibir, interactuar, comprender y razonar, inspirándose en el funcionamiento del cerebro humano.
El objetivo es que las máquinas desarrollen pensamiento causal, comprendiendo las reacciones de causa y efecto para tomar decisiones más fiables en entornos cambiantes. El programa de la escuela es multidisciplinario, vinculando facultades de técnica, medicina, arte y educación física para ofrecer escenarios prácticos de movilidad, coordinación, interacción y percepción sensorial.