En la calle, la gente comparte sus cábalas y rituales para los partidos de la selección. Algunos planean ver el encuentro en casa con la familia, mientras que otros prefieren mantener sus rutinas sin cambios drásticos.
Se consulta sobre si la elección del lugar o la compañía para ver el partido responde a una cábala o a circunstancias laborales y familiares. La expectativa por el partido es palpable, y aunque algunos intentan no ponerse ansiosos, admiten sentir nerviosismo.