La fe y las cábalas jugaron un papel importante en la reciente victoria de la selección argentina. Jugadores como Lautaro Martínez, con virgencitas en sus canilleras, y Nicolás Otamendi, aferrado a plegarias en la línea de cal, mostraron su devoción.
Las oraciones no se limitaron a la cancha; miles de hogares argentinos también se unieron en fervor, persignándose y aferrándose a rosarios. La creencia en que "hay cuestiones que la razón no entiende" llevó a muchos a esperar "el milagro" en medio de la tensión del partido.