El gobierno boliviano decidió prorrogar por seis meses el congelamiento de los precios de los combustibles mediante un decreto oficial.
La medida busca evitar que las fluctuaciones del dólar y del mercado internacional impacten en el costo de los carburantes para la población. Este periodo adicional servirá para avanzar en políticas de reestructuración del sector energético y analizar el futuro esquema de precios, en un contexto de dependencia de combustibles importados.