En Venezuela, la situación tras el terremoto es desoladora. El grupo de voluntarios Fénix, liderado por Guillermo Arana, trabaja incansablemente en la búsqueda de sobrevivientes. Arana, quien se recupera de un cáncer, viajó a pesar de su condición para brindar ayuda.
Los rescatistas enfrentan condiciones extremas, durmiendo en el piso de escuelas dañadas y lidiando con enfermedades como micosis y sarna. A pesar de la tragedia y la pérdida de vidas, como el hallazgo del cuerpo de Lucas Gámez, la esperanza de encontrar milagros persiste.
Arana destaca la importancia de la construcción antisísmica y la calidad de los suelos, señalando que la destrucción masiva en Venezuela, con sismos de 7 y 7.5 grados, es inusual en comparación con otros terremotos de mayor magnitud. La solidaridad internacional se hace presente con voluntarios de todo el mundo.