La deficiencia de vitamina D puede ocurrir cuando no hay suficiente exposición al sol, especialmente en invierno o para personas que trabajan muchas horas bajo techo. En estos casos, la suplementación es necesaria, siendo la nutrición una opción válida para obtener las unidades internacionales diarias que el cuerpo necesita.
La vitamina D, al ser una hormona, tiene efectos tanto a nivel emocional, ayudando al estado de ánimo y a prevenir la depresión, como a nivel cardiológico. Los cardiólogos la indican para prevención, y durante la pandemia de COVID-19 se utilizó para fortalecer las defensas, ya que niveles adecuados de vitamina D se asociaban con menos infecciones.
Se recomienda tomar la suplementación de vitamina D después de comer, preferentemente con un alimento graso como la palta o el huevo, para asegurar su adecuada absorción. Los niveles deseados de vitamina D en sangre son entre 30 y 60, y mantenerlos puede prevenir diversas afecciones, incluyendo problemas cardiovasculares, osteoporosis y osteopenia.