Dos semanas después de los terremotos en Venezuela, la recuperación aún es un proceso largo y difícil, con graves consecuencias humanitarias, psicológicas y económicas. El gobierno venezolano ha sido lento en proporcionar información oficial sobre la magnitud de la tragedia.
Se estima que más de 50.000 personas continúan desaparecidas, según proyecciones externas a las cifras oficiales. La ONU, en colaboración con el gobierno, ha calculado que hay 1.2 millones de toneladas de escombros, de los cuales 900.000 toneladas corresponden a estructuras colapsadas de concreto y acero, y 332.000 a artículos domésticos y pertenencias personales.
Los riesgos sanitarios son inminentes, con reportes de que la mitad de los médicos en La Guaira han sido afectados. La cantidad de polvo y la descomposición de cuerpos bajo los escombros aumentan el peligro de enfermedades respiratorias y otros problemas de salud.