Un estudio de la Clínica Mayo en Estados Unidos reveló que uno de cada ocho adultos tiene un riesgo genético oculto para desarrollar enfermedades graves, como cáncer hereditario, síndrome de Lynch o miocardiopatías. El cribado genético analizó el genoma de 484 adultos sanos.
La tecnología para detectar estos riesgos genéticos existe, pero aún falta avanzar en la interpretación de los datos y en la integración con la historia clínica del paciente. El estudio concluye que la detección temprana mejora el pronóstico y la efectividad de los tratamientos.
Se enfatiza la necesidad de una medicina más personalizada, basada en el conocimiento de los riesgos genéticos individuales, para prevenir y tratar enfermedades de manera más efectiva.