Se presentan testimonios de milagros y sanidades ocurridos en campañas religiosas en Venezuela y Argentina, destacando el poder del Espíritu Santo.
Se relata el caso de un niño con pie plano que fue sanado, y se enfatiza que los milagros son para quienes creen en Jesucristo, ya que Dios es el productor de estos eventos.
Se anima a los televidentes a tener fe, ya que el Espíritu Santo puede revertir procesos de enfermedad, incluso aquellos que tratamientos médicos no han podido solucionar.
Se invita a la reflexión y la oración, pidiendo a Dios que intervenga y sane dolencias, enfermedades malignas y cáncer, recordando que "lo que para el hombre es imposible, para Dios no es posible".