La isla japonesa de Ishigaki se prepara para la llegada del super tifón Babi. Las autoridades han reforzado las medidas de prevención y se mantienen en alerta ante el posible impacto del fenómeno meteorológico. Los servicios de emergencia y organismos locales siguen de cerca la evolución de la tormenta, recomendando a la población extremar las precauciones.
La amenaza del tifón ha obligado a activar planes de contingencia en una región acostumbrada a ciclones tropicales, pero especialmente vulnerable a fuertes lluvias, vientos intensos y oleaje peligroso.