Un recorrido por una brasserie en el barrio de San Telmo que ofrece cocina francesa tradicional, descrita como "cocina para el pueblo" y comparable a un bodegón porteño.
Se destacan platos como la sopa de cebolla, que requiere entre 7 y 9 horas de cocción lenta para caramelizar sus ingredientes, y se sirve gratinada con queso parmesano y pan francés.
Otro plato principal es el cordero, cocido durante 72 horas en vino tinto con verduras, resultando en una carne tierna que se deshace con cuchara.
Para finalizar, se presenta la tradicional crème brûlée, resaltando la importancia de su textura cremosa y crocante. La nota final sugiere que franceses y argentinos comparten más similitudes que diferencias, a pesar de la rivalidad futbolística.