En "¡Estamos en una!", se continuó el debate sobre las rupturas sentimentales y el proceso de duelo. Se reconoció la dificultad de olvidar a una expareja, especialmente en la era de las redes sociales, que facilitan el "espiar" y mantener un vínculo virtual.
Se planteó la idea de que las redes sociales, si bien pueden ser una fuente de información, también pueden entorpecer el cierre de una relación, prolongando la agonía. Se sugirió la terapia como una herramienta útil para procesar el dolor y aprender a soltar, especialmente cuando el vínculo con la expareja es difícil de cortar.