Se reitera la postura de que la función principal de la policía es brindar seguridad a los ciudadanos, y que la contención de personas en conflicto con la ley por violencia de género no es su rol principal, existiendo otras instituciones para ello.
Se argumenta que la policía no debería cargar con responsabilidades que no le corresponden, y que la falta de abordaje adecuado de la violencia de género perpetúa el problema.