Se debate sobre la postura de los futbolistas, especialmente Lionel Messi, respecto a pronunciarse sobre temas políticos y sociales en Argentina. Se cuestiona por qué no expresan opiniones sobre la situación económica o social, a diferencia de figuras como Maradona o Mbappé.
Se defiende la decisión de Messi de no hablar de política, argumentando que es una elección inteligente y que no se le puede tildar de "tibio". Se diferencia su postura de la de Maradona, a quien se admira por su valentía al expresar sus opiniones, aunque estas fueran cambiantes y a veces controvertidas.
Se valora la humildad de Messi y su ejemplo para los jóvenes, destacando su respeto hacia los rivales, como se vio en su interacción con el arquero de Cabo Verde. Se contrasta esta actitud con la de Maradona, sugiriendo que Messi tiene un pensamiento más reflexivo y medido.
Se citan las palabras de Dolina sobre la importancia de disfrutar de figuras como Messi y Borges, sin privarse de ellas por diferencias políticas o ideológicas, promoviendo la idea de no ser "estúpido" en la adhesión política.