Se discute la problemática de las camas para personas de gran altura, como José Medolán, mencionando que las camas de dos metros pueden ser insuficientes y que a veces se necesitan adicionales.
Se relata la experiencia de tener que dormir en camas pequeñas o catres durante viajes, con los pies hacia afuera o necesitando colocar bolsos adicionales.
Se comenta que tanto las personas bajas como las altas tienen sus problemas con las camas, y se bromea sobre los comentarios típicos que reciben las personas altas ("qué alto que sos", "hay viento ahí arriba").