El gobierno libanés ha exigido formalmente a Israel que se retire de su territorio, ante la continua presencia militar israelí en el sur del Líbano. Israel, por su parte, argumenta que necesita erradicar a los grupos terroristas en la zona.
La próxima ronda de negociaciones se llevará a cabo en Roma, aunque la elección de la sede ha generado fricciones. Israel denunció el cambio de sede sin notificación previa, lo que provocó el rechazo de Beirut.
La ocupación de territorio es considerada ilegal por algunos y una medida de seguridad fundamental por otros, siendo un punto clave para futuras negociaciones.