Un hombre de 85 años, jubilado tras 34 años de trabajo en una escribanía, expresó su desesperación al no poder cubrir sus necesidades básicas con su jubilación.
Relató que debe buscar comida en la calle y que la situación económica es tan crítica que lo lleva a llorar.
El hombre cuestionó a empresarios que afirman que el país está bien mientras la gente sufre, y criticó la falta de empatía hacia los más necesitados.