El Servicio Europeo Copérnico reporta que Europa continúa registrando temperaturas excepcionalmente altas en julio de 2026, confirmando que la última década ha sido la más cálida jamás registrada a nivel global. Los datos indican una tendencia ascendente en el calentamiento, con veranos cada vez más calurosos.
Este fenómeno se atribuye al aumento de gases de efecto invernadero por actividades humanas. El calentamiento sostenido provoca que cada verano supere las cifras del anterior, afectando a ciudades como Londres. Se enfatiza la necesidad de adaptación y de abordar el cambio climático.
La temperatura promedio del planeta ha aumentado 0,3 grados Celsius en la última década, superando los 1,5 grados Celsius respecto a la era preindustrial en periodos recientes. En Europa, el calentamiento es más rápido que el promedio mundial, intensificando las olas de calor.
Una ola de calor se define por temperaturas persistentemente altas. Factores como sistemas de alta presión atmosférica, emisiones de incendios forestales, industriales y de automóviles, así como la debilitación de la corriente de chorro, contribuyen a atrapar el calor y prolongar estos episodios. Si bien el cambio climático no genera directamente estos fenómenos, sí aumenta su probabilidad e intensidad.