La reventa de entradas en Estados Unidos, legalizada en ese país, genera un negocio millonario pero también exponiendo a los compradores a posibles estafas. Se detalla cómo funciona la venta a través de la aplicación oficial de la FIFA y otras plataformas no oficiales, donde los precios fluctúan y el riesgo de fraude es alto.
Se relata el caso de un hincha que pagó 1500 dólares por cada entrada para él y su familia, y al llegar al estadio descubrió que eran falsas. La situación generó una gran angustia y frustración, evidenciando la necesidad de precaución al adquirir tickets en el mercado secundario.