Se destacó la inteligencia emocional de los adolescentes y niños, quienes de forma natural se mueven mientras ven el partido, a diferencia de los adultos que tienden a quedarse quietos. Esta necesidad de movimiento es un mecanismo para descargar la tensión y la ansiedad generada por el juego.
Se observó que los varones, en particular, tienden a quedarse más inmóviles, mientras que las mujeres, quizás por sus tareas domésticas, están más acostumbradas al movimiento. Se enfatizó la importancia de este movimiento natural para la salud física y mental durante la visualización de eventos deportivos.