Se exploró el origen de la expresión "echarse un polvo", relacionada con el consumo de rapé.
El rapé, tabaco molido que se aspiraba, era popular a fines del siglo XIX y principios del XX. Su consumo provocaba estornudos, por lo que quienes no querían hacerlo en público se retiraban a otra habitación, diciendo "nos vamos a echar un polvo" (en referencia al polvo de tabaco).
La expresión evolucionó y adquirió un significado sexual, pero su raíz se encuentra en este hábito del pasado.