Existe un desbalance nutricional en la dieta actual, con un alto consumo de Omega 6 (presente en paquetes y procesados) y un bajo o nulo consumo de Omega 3. Esta proporción genera un ambiente inflamatorio de bajo grado en el cuerpo, que contribuye al envejecimiento prematuro desde edades tempranas.
Este problema afecta a todas las edades, desde niños hasta adultos mayores, y se manifiesta en un envejecimiento acelerado de las generaciones más jóvenes debido a la dieta.